La Castellana arriba-abajo. Carrera DKV de los bomberos

Comenzaba la carrera, con una velocidad despiadada por la Gran Vía, cuesta abajo, sin frenos, hasta llegar a Cibeles. Ahí, y tras un giro descorazonador a la izquierda, nos encontramos con la pura realidad de la carrera: “La Castellana”.Gran arteria madrileña, que debió dar nombre a la Carrera de los Bomberos, porque pocas cosas más aburridas hay que correr por una calle tan sumamente recta y ancha. La subida prometía, además viniendo con la inercia de la bajada anterior, pero cuándo se llevaban alrededor de 3’5km casi 4 de subida, cuándo todavía no veías el giro (¿será en Plaza Castilla?), las fuerzas comenzaron a flaquear. Logré aguantar el ritmo cuándo veía que la liebre de los 45′ me adelantaba y se marchaba, y en vano quedaron mis esfuerzos de no desengancharme.

La bajada, oh gran y larga bajada, llegó. Recuperé fuerzas y ánimos, aunque no el ritmo. A pesar de ser bajada, me costó volver a bajar del ritmo de 5′ el kilómetro, mientras la gente pasaba por la izquierda, y por la derecha lados a toda velocidad.

Finalmente, llegué a meta con un tiempo neto de 46’36. Mi mejor tiempo en una 10k que no fuera exclusivamente cuesta abajo (y mi segundo mejor tiempo teniéndolo en cuenta ;-) ). A ver si seguimos mejorando resistencia, potencia y velocidad. La próxima, la carrera del agua, que sirve de preparación para la Media Maratón de Madrid.

Mención especial, por ser de otro planeta, se merecen Jorgito (39′, un crack), Iván (41′, otro crack) y Teo (52′ en el día de su 63 cumpleaños, un supercrack).

Conclusiones: vamos cogiendo forma, pero los 45′ todavía están lejanos.
Mejorable: el recorrido. El recorrido inicial de la carrera, desechado por culpa del Ayuntamiento era fenomanal (Parque del Oeste, Bailén, Plaza de Oriente, Sol… )
Buenas noticias: el asma aguanta, sin aún dar guerra por las alergias.
Malas noticias: Pocas.
Lo mejor: la organización de la carrera fue excelente: entrega de dorsales y chips, información de kms, rehabituallamiento, y liebres, un 9 les doy, que hubiera sido 10 si no hubieran cambiado el recorrido.

XXXII Trofeo Jose Cano. Vuelven las buenas sensaciones

Mucho había oido hablar del Trofeo Jose Cano, por su recorrido, por su trayectoria como carrera 10k  internacional, y por su buen nivel, que aún habiendo corrido dos semanas antes la Behobia, y sin saber si había recuperado perfectamente, me apunté con Alvaro y con Iván. No tenía muchas espectativas para la carrera, sobre todo después de este fatídico año, en cuánto a sensaciones y lesiones.

Cuesta abajo y con un fresco muy agradable comenzó la popular de Canillejas, justo dos semanas después de haber corrido la Behobia. Pronto me separé de Alvaro e Iván que c0n un ritmo más alegre tiraron hacia adelante (realmente no sabía durante la carrera si iban delante o detrás, aunque la logica decía que iban delante). La salida fue complicada, ya que después de una avenida ancha, y aún en el primer kilómetro, cuando aún no se había estirado lo suficiente el grupeto, se hizo un par de zig zags por calles bastante estrechas. Mucho riesgo de lesiones por un tropezón o por intentar buscar un sitio menos transitado de corredores.

Una vez pasada esa primera dificultad, me enganché a un grupo de corredores del club de atletismo de Paracuellos. El ritmo parecía bueno para mis capacidades, y anduve con ellos hasta el km 4.5, donde en la casi única subida (única y bien larga) se desengancharon. Una vez terminada la subida y otra vez en Hermanos García Noblejas, ya solo terminar de coger ritmo para enfilar la larga bajada hasta la meta. Ya casi en el último kilometro, logre engancharme de nuevo a alguno de los integrantes del club de atletismo de Paracuellos, y llegar a meta con un tiempo bastante majo, para los últimos resultados: 0:46:40. Lo mejor no la marca, sino las sensaciones. Desde hacía prácticamente un año había tendio buenas sensaciones en una carrera hasta haber corrido esta. Además, la rodilla cumplía un mes sin dar mayores problemas.

Como comentarios a la carrera, el recorrido fantástico, muy bueno para ir a por marca. La organización fenomenal, sólo hubo un poquitín de atasco para recoger las camisetas. Lo mejor de todo, los participantes. En esta carrera se veía que la gente corría, había un nivel bastante majo que prácticamente tiraba de tí.

Del resto, la verdad que muy bien, Iván que quería bajar de 45, llegó a 43, y Álvaro que no tenía ningún gran objetivo, bajó de 45. A ver si logro recuperar el terreno perdido (más que perdido es ganado por ellos… ;-) )

47 Behobia – San Sebastian, el Sol y el viento del Sur. Quien dijo que el Sol era mejor

A dos-tres semanas de la Behobia, pensaba que iba a llamar al hotel para anular la reserva, ya que la rodilla seguía sin recuperarse desde Agosto. Por esas fechas, me pasé por la tienda de deportivas Laister a que me vieran/miraran las zapatillas y la pisada, por si el problema podía surgir de ahí, y me comentaron que difícilmente. Aún así me recomendaron unas plantillas para mi pisada, que creo que fueron la clave para definir el punto de inflexión.

Llegaba a San Sebastián con la sensación de los deberes no realizados, con el miedo de no poder acabarla y de sufrir bastante dolor con la rodilla, pero con la ilusión de volver a participar en esta magnífica prueba, que para mí (y para Alejandro) se ha transformado en una auténtica clásica de obligada asistencia. La rodilla llevaba unos 10 días sin  dolor, aunque sí con sensaciones que no me terminaban de dar seguridad, y menos para haber hecho tiradas largas, y entrenamientos de potencia y velocidad. Durante un par de meses, los entrenos no habían sido de más 5-6 km, aunque sí alternados con algún intento de tirada larga, que me dejaba la rodilla ‘tirada’ de verdad…

Ya se acercaba la fecha, y tomada de decisión de participar, uno ya estaba atento a los correos de la organización, sobre horarios, transportes y este tipo de cosas. Entre ellos se colaron varios con un aviso importante… ¡hidratación los días anteriores! ¡Viento del sur! ¡Calor! Parecían bastante alarmistas, pero hasta el día de la prueba no comprendí su verdadero significado.

El día de la carrera, amaneció con buena temperatura. En la zona de salida, no hizo falta quedarse ni con sudadera ni con bolsa de basura con mangas, ya que en manga corta y pantalón corto se aguantaba perfectamente bien, siendo la ropa ideal para calentamiento y carrera. En esos momentos, llegó la primera ‘alegría’ del día… el reloj gps estaba sin pilas. Iba a tener que correr sin tener referencias de tiempo, km y ritmo. Bueno, por lo menos tengo el reloj pulsómetro, menos es nada ;-) . Había gran ambiente, más bien ambientazo, en Behobia. Quieras o no quieras, cuando te ves inmerso con el resto de 25.000 personas en esto, con el speaker dando ‘caña’ y con la música marchosa, es imposible no sonreír y casi sentirte un ‘superman’… y eso a pesar de saber que te quedan por delante 20km de dura carrera.

Después de calentar, me despedí de Alejandro y busqué mi zona de salida, el tercer grupo de los dorsales azules. El objetivo que me marqué en ese inicio era intentar acercarme al tiempo del año pasado (1.39), aunque sabía que iba a ser realmente difícil.

Llegó el momento de la salida… las sensaciones no fueron las esperadas en las primeras zancadas: piernas pesadas para las pulsaciones que llevaba. Al no llevar el gps, tampoco sabía si iba bien de ritmo y no. Sólo me quedó controlar el pulso para que no pasara de 164 bps. En el km2 y con el cronómetro del pulsómetro calculé que debía de ir a 5:05 el km, con lo que intenté forzar algo para mejorarlo. Cuándo pasaba los hitos kilométricos, el ritmo no mejoraba, casi empeoraba. Además, me notaba como falto de oxígeno, con sensaciones parecidas de agobio y sed parecidos a la carrera de Movimiento por la Paz. Sed, calor, sed, calor, sed, calor (eso comenzaba a decir la cabeza). En mi ánimo estaba el no desesperar y seguir corre que te corre. Así que me planteé un nuevo objetivo, el de llegar a meta, pero sin sufrir excesivamente.

La subida al alto de Gaintxurizketa, dura como siempre, se hizo más larga que de costumbre, pero por sensaciones aguantaba bastante bien. De hecho, anduve recuperando bastantes posiciones, ya que había muchísima gente sufriendo de lo lindo.  Una vez coronado el alto, comenzó el calvario de verdad… en ese momento, la sensación de sed se hizo insostenible y la sensación de calor se alternaba con escalofríos. Ahí, ya deje de plantearme el realizar ninguna marca y el sufrir o no sufrir, el nuevo objetivo era simplemente llegar a meta.

Llegó el avituallamiento que ayudó a seguir adelante hasta el siguiente, y desde el km 12-13 tuve que comenzar a parar en los mismos. El vaso de agua en la primera mesa y andando hasta casi la última para beber otro. Así fui aguantando hasta la zona de Lezo -  Puerto de Pasajes, mentalmente duro por lo largo y monótono que se hace.

Preparé la subida a Miracruz  con un poquito de descanso y aguanté corriéndola entera a pesar del lamentable estado, volviendo a andar justo coronado para recuperar el aliento. Vi más de un desfallecimiento durante la subida, el viento del sur y el calor seguía haciendo ‘pupita’ a todos los corredores. Arriba del todo y a pesar de la cercanía a San Sebastian, costó volver a correr, y sólo el ánimo de un par de corredores vestidos de azul me hicieron recuperar el ánimo para llegar a San Sebastian.

Los últimos dos kilómetros, la gente te lleva en volandas, llegas a meta casi empujado por los espectadores. La gente te anima por el nombre, se siguen escuchando los aplausos, como durante todo el recorrido, pero bastante más intensos, y además sabes que el calvario se acaba pronto. Así crucé la linea de meta, agradeciendo el que acabara la carrera y sobre todo pensando en que la rodilla… ¡no había dado guerra! Eso sí que era una buena noticia.

El tiempo en meta fue de 1:53, un cuarto de hora más que el año pasado… aún así, me sentí con la sensación de haber cumplido el objetivo.

XXXI Carrera de la Ciencia. Probando la rodilla

Mucho había oído hablar de la Carrera de la Ciencia del CSIC, pero en mi corta carrera como corredor aficionado no había tenido ocasión. Este año, para mediados de octubre no andaba como para correr nada más largo de 5km sin que la rodilla se quejase amargamente, pero aún así me decidí a correr, ya que corría Iván y Alvaro. La condición era clara, no forzar nada en ritmo y si la molestia de la rodilla era grande, retirada y a casa.

El ambiente en la zona de salida, genial. Es de las carreras típicas, con un número interesante de participantes, pero no masificada, en la que se respira un ambiente de gente a la que de verdad le gusta el running y preparse. Recogimos el dorsal y chip (siempre hay mucho lío cuándo lo tienes que hacer el mismo día de la carrera).

Tomamos la salida, con el primer tramo facilito, con mayoría de bajadas, hasta tomar la calle Recoletos para bajar a la Castellana. A partir de ahí, subida larga pero tendida. Durante todo este tramo, corriendo a un ritmo por encima de los 5 minutos el kilómetro, y charlando tranquilamente con Álvaro. Iván, como suele últimamente, se escapó a hacerse una buena marca. La rodilla iba aguantando bien, hasta girar para tomar Alberto Alcocer, donde había un primer tramo de bajada. La combinación de 4-5km y la bajada, no fue buena, y comenzó a avisar la cintilla iliotibial, pero como la molestia era leve, decidí seguir adelante. A partir de ahí, sin forzar el ritmo, avance con mucho miedito. Me quedé solo, aunque acompañado por el resto de la marabunta corredora, cerca de la plaza de cataluña, donde Puchi ya tiró más fuerte hasta meta. A esa altura, la molestia de la rodilla era algo mayor, pero seguía aguantando, y sin tirar ‘a tope’ aumenté la intensidad hasta meta, ya que además el recorrido acompañaba por la falta de dureza en ese tramo. Llegué a meta con un tiempo de 0:52:12 (no contaba con poder completarla), y la rodilla volvió a empeorar. ¿Llegaré a la Behobia? me preguntaba una y otra vez…

El recorrido fue muy de Madrid centro, barrio de Salamanca y Chamartín. A pesar de ir por sitios donde muchas carreras populares suelen hacerlo, pero la combinación si es bastante distinta. La castellana se hace aburrida, y no dura. No la veo como una carrera para marcar tiempo, pero si agradable para comenzar la temporada.

Después de la carrera, 4 días fastidiados con antiinflamatorios y hielo… y la sensación de inseguridad y abatimiento de no saber cuándo va a llegar el punto de inflexión de recuperación de la rodilla.

III Carrera Popular Movimiento por la Paz. Dura realidad

Piernas inquietas por correr

Piernas inquietas por correr

Eran las 16.30 horas de la tarde del 17 de septiembre, y me disponía a trasladarme a la zona donde iba a tener lugar la III Carrera Popular Movimiento por la Paz. Ya apretaba el calor, y tenía una gran pereza para ponerme a correr un sábado a las 18.00 con más de 32º de temperatura. La carrera era desconocida, así como el recorrido, aunque las referencias de Alejandro no eran malas.

Llegaba a la carrera después de la teórica recuperación de cintilla iliotibial, periostios, primera falange del pie derecho, psoas-iliaco, etc etc, y con unos buenos km de entrenamiento de las semanas anteriores. Aun así, era la primera popular después de muchos meses, y tampoco tenía gran confianza en el estado de forma.

La carrera tiene lugar en la zona del Pozo del Tío Raimundo – Entrevías (recorrido), formado por dos vueltas a un circuito de 5km, no excesivamente exigente, pero lo suficiente para que no sea un puro trámite. El ambiente en la zona de carrera, muy bueno. Mucho aficionado (como Ale y yo) a populares de 10k, y también machacas finos finos, con camiseta de tirantes y con pinta de buen corredor. El speaker ambientaba la zona, mientras paseando con el micrófono entre los corredores.

La salida se realizó a las 18.15 horas, con mucha temperatura y el con el Sol buscándonos con mala idea.  No hicieron falta muchos metros para que fuéramos todos buscando la sombra. Mis primeras sensaciones no fueron malas, iba a un ritmo cómodo a 4:50, sin subir de 159 pulsaciones. Estas sensaciones duraron muy poco, ya que a partir del 2km, comencé a sentir un calor insufrible y una sed increíble. Fui manteniendo el ritmo, pero las pulsaciones a partir del tercer-cuarto kilómetro, comenzaron a subir a más de 170 por minuto, y las malas sensaciones no hacían más que agudizarse. En el km 5 primer paso por la línea de meta y primer y único punto de hidratación. A esta altura la boca la sentía  realmente seca y pastosa. Después de conseguir la tan necesitada, esperada y deseada botella de agua, no me quedó más remedio que pararme a beber (la primera vez que lo hacía en ya más de 3 años de carreras populares). Las sensaciones no eran nada buenas, y no tenían pinta de mejorar, pero estaba decidido a terminar.  Recuperé el ritmo, y durante sólo 200 metros pareció que el agua y el descanso habían servido para algo, pero fue alto totalmente irreal, porque no tardé mucho en ir arrastrándome por el recorrido. A la altura del km 6.5 – 7, el aliento no lo encontraba por ningún sitio, las pulsaciones seguían muy altas, comenzaba a sentirme algo mareado y con escalofríos… “¿me va a dar una lipotimia y va a tener que venir el Samur a recoger mis restos del recorrido? ¡No! Voy a parar un poco y recupero aliento.” Esto era alrededor del km 7, donde paré de nuevo y anduve unos 40m, y alrededor del 8.3 tuve que repetir andando esta vez unos 50-100m. A partir de ahí, y hasta meta sufriendo pero corriendo. En meta a buscar agua, refrescos azucarados, alimento en forma de platano y naranja y a recuperar.  Salió un tiempo de 54′, prácticamente mi peor tiempo desde que me inicié en este tipo de negocios, siempre que no tenga en cuenta mi primera participación en una 10k.

La famosa rodilla del corredor (sindrome de la banda iliotibial), no tardó en hacerse notar una vez el cuerpo fue enfriandose. El calentamiento, y los estiramientors previos y posteriores parece que no le han servido a la rodilla y vuelve a dar guerra. El día de después, mientras escribo la crónica, tengo la rodilla bastante fastidiada aún (de hecho peor de lo que la he tenido en el último mes). Ahora a recuperar el cuerpo y mente, y si la rodilla se recupera bien, a correr el próximo domingo el ‘Madrid corre por Madrid’, esta vez ya por la mañana y con más fresco.

Conclusiones: estamos en pre-temporada aún
Mejorable: mayores puntos de hidratación en el recorrido (necesario por el calor)
Buenas noticias: prueba superada y buena forma de coger fondo para la B/SS
Malas noticias: la rodilla está dando guerra de nuevo.

Rodilla del corredor – Tendinitis de la Cintilla Iliotibial – Sindrome de la banda iliotibial

Seguimos avanzando en la pretemporada. En Agosto, a pesar de lesiones, y del poco tiempo para trotar que deja el bebe y el trabajo, he logrado sacar 68km de entrenamiento. De la periostitis, y principalmente por estiramientos antes de dormir y al despertar, he logrado recuperarme. Pero ahora, vuelvo a tener una dolencia, esta es nueva, pero parece que es muy común a los corredores de fondo. Según mis indagaciones es la rodilla del corredor o tendinosis de la cintilla iliotibial o sindrome de la banda iliotibial. Lo vengo sufriendo desde un largo entrenamiento hace unas semanas en una pequeña carretera comarcal, donde la pierna izquierda rotaba más debido a la caída del borde de la carretera. Estoy ahora buceando por internet para poder tener alguna referencia. Si algún fisio o traumatologo puede dar más luz sobre esta dolencia, que lo comparta ;-) .

Ahora de momento, unos días de parón, frío para el tendón, antiinflamatorios unos 3 días, y estiramientos (he encontrado unos que parece que puede funcionar).

Os dejo unos enlaces sobre el tema que pueden ser de interés:

DESCRIPCIÓN DE LOS EJERCICIOS PARA EL SÍNDROME DE LA BANDA
ILIOTIBIAL

Síndrome de la banda iliotibial: una lesión frecuente en corredores

SINDROME DE LA BANDA ILIOTIBIAL

Sindrome de la Cintilla Iliotibial

Seguiremos informando

¿Periostitis?

Periostio. Wikimedia commons

Periostio. Wikimedia commons

Ya por fin estoy volviendo a los entrenamientos, aunque con el calor que pega, no es una época muy buena. De todas formas, hay que aprovechar, que la recien estrenada paternidad y la fractura del dedo del pie, me ha dejado demasiado bajo de forma, y con unos kilos de más.

Llevo ya varios días saliendo a trotar, y llevo soportando un dolor que ya he sufrido en anteriores ocasiones. Siempre lo había achacado a un dolor muscular por el cansacio acumulado, y también posible por el re-comienzo de los entrenamientos. Siempre siento unos pinchazos, casi en la tibia, mientras realizo el ejercicio. Consultando hoy ‘San Google’, que todo lo sabe, resulta ser que este problema no es realmente muscular y que además es muy común y que tiene nombre: “Periostitis”. Voy a continuar leyendo el enlace que os pongo a continuación, a ver si averiguo algo más… http://www.championchip.cat/lliga2008/medicina/PERIOSTITIS.htm

Así que nada, seguimos aprendiendo de acuerdo al ritmo de lesiones y problemas físicos. ¿Quién dijo que el deporte era bueno?

STOP fisura

Señal de Stop

STOP

Cuándo se realiza algún tipo de actividad deportiva, siempre se corre el riesgo de sufrir algún tipo lesión. En mi caso, y en este momento, sufro una fractura parcial o fisura del primer dedo (gordo o pulgar) del pie derecho del pie. La lesión se produjo durante un partido padel, donde por culpa de un pequeño charco de barro, se lanzó el pie, con el dedo gordelante, contra la pared. La mala fortuna fue que se produjera una pequeña fisura. No es una fractura grave, pero si un incordio la recuperación, con la duda de cuánto costará recuperar la movilidad del dedo.

No está siendo una buena temporada en cuánto a lesiones. Durante septiembre, y mientras participaba en la Melonera, torcedura de tobillo, pero sobre el tobillo que padeció un esguince mediano en noviembre de 2008, y que siempre está dando guerra. Tuve que parar durante un par de semanas…

A dos semanas y media de la Behobia, otra vez, durante unentranmiento, otra vez torcedura del mismo tobillo. Forcé e intente tener un equilibrio entre la recuperación del tobillo y la preparación a la Behobia. Al final llegué a tiempo y practicamente no comprometí los 20km por Donosti.

A primeros de año, me trajo de cabeza la lesión en la cadera. Al final terminó siendo un problema muscular en el psoas-iliaco, que con la ayuda de Marcos (oh! Gran Dios de la fisioterapia, te doy las gracias de nuevo) y ejercicios de estiramientos durante un mes y pico, logré recuperarme.

Espero que con esta lesión osea, haya cumplido mi cupo de lesiones para los próximos años.

De momento lo que toca es reposo, cruzar los dedos y que la recuperación sea pronta.

III Carrera Popular Pinar de San José

Comenzó el día frío, a pesar de encontrarnos a 15 de mayo. Esta vez nos juntamos Ale, Puchi y yo mismo. Alvaro iba sin dorsal, pero bien preparado después de la vuelta a la casa de campo de la semana anterior.

Cuándo llegamos a Carabanchel, no sabíamos muy bien que nos ibamos a encontrar. Sabíamos que no era una carrera muy conocida, y por la zona, el recorrido tampoco lo conocíamos. Al recoger el dorsal, ya vimos que no nos proporcionaban chip, signo de que es una carrera más modesta que grande. Aún así, el ambiente era más de machacas preparados, que de simples amateurs. N.A. ¿Cómo nos podemos catalogar nosotros?.

En el calentamiento, yo comencé a intuir lo que iba a ser la carrera para mi, con ventolín y todo, iba pesado de respiración y con las pulsaciones altas (para ser un calentamiento).

Se dió la salida, muy comoda, ya que sólo eramos 2000 y no daba practicamente para que nadie estorbara a nadie. Puchi y yo salimos juntos, a un ritmo bastante alegre de 4.35. Ale fue más tranquilo y fue vigilándonos las espaldas. Alrededor del km 3, comencé a notar que no me oxigenaba como debía, y que me costaba mantener el ritmo (la cuesta arriba también influía). Perdí comba paulatinamente con Alvaro y comencé a sufrir bastante. El recorrido se formaba por dos vueltas a un circuito de 5 km, y antes de finalizar la primera vuelta, se me pasó por la cabeza el pararme y quedarme ahí. Logré vencer a la tentación, y continué con un ritmo que no lograba bajar mucho de 5.00. Alrededor del km 8, recuperé algo de aliento, y ya algo más comodo tiré hasta la meta. Alvaro estaba esperandome, después de sus fantásticos 44 minutos, mientras en mi entrada el crono marcaba los 48.02. Alejandro, más o menos con una marca neta de 54 minutos hacía meta.  Rehabituallamiento líquido, más ventolín, recogida de una fantástica mochila y vuelta para casa.

Como comentario general, carrera muy recomendable. El recorrido no era demasiado exigente, a pesar de los 2km largos por vuelta de subida por la avendia de la Peseta. La zona de salida y llegada, en el Pinar de San José una gozada, y más para los que no lo conocíamos. La organización de la carrera estuvo bastante bien a pesar de no proveer de chips de cronometraje, único pero que se les podría poner.

Ahora a intentar ser más constante en los entrenos, y poner objetivo en la siguiente. Probablemente la Carrera de María Auxiliadora.

Conclusiones: las carreras con asma, son complicadas!
Mejorable: chips de cronometraje
Buenas noticias: Ale, sigue mejorando minuto a minuto, carrera a carrera
Malas noticias: nos faltaba Iván y Jorge, ambos todavía con problemas en las rodillas.

Crónica: XI Medio Maratón Villa de Madrid

Después de apenas 3 semanas y media de preparación para esta media, ya estoy sentado al ordenador, con el pie derecho en alto por una molesta ampolla, escribiendo la crónica de esta estupenda carrera.

Al llegar a la zona de la salida, antes incluso de aparcar, ya se notaba un ambiente festivo, especial. Había corredores por la calle, en los coches, estirando, calentando… alrededor de 16.000 corredores nos habíamos citado para compartir 21,1 km alrededor de Madrid.

Una vez en el Retiro, búsqueda del chip, bolsa a guardarropa, y a minicalentar, ya que nos habíamos quedado sin demasiado tiempo buscando aparcamiento (fallo). Fuimos a buscar la zona de salida, con la idea de colocarnos en el cajón de alrededor 1h45’00″-1h50’00″. Nos encontramos con la sorpresa de que había tal cantidad de gente que tuvimos que salir mucho más atrás de lo previsto (fallo). De cualquier forma, hubiera dado igual, las zonas no estaban demasiado diferenciadas, y los participantes parece que no hicieron demasiado caso a los carteles, no quedaron los corredores, por lo general, colocados según ritmo. Además, tan atrás, perdimos la posibilidad de seguir a la liebre de 1h45′, objetivo inicial que nos planteabamos. Viendo como salió la carrera, y el estado de forma real, quizás hubieramos ido demasiado forzados para ese tiempo.

Se dió la salida, y ahí comenzamos. Nos llevó más de 5 minutos llegar hasta el arco de salida, y ahí, rodeados de corredores salimos al ritmo de la masa que avanzaba. Hasta casi el final de Principe de Vergara, y posterior bajada por Diego de Leon, no pudimos coger un ritmo más a nuestro aire. Serrano, puente de Eduardo Dato, Almagro, y… ¡zas! comienza la diversión… subida por Santa Engracia con una primera rampa durilla. Álvaro va marcando el ritmo, con Iván siguiéndole de forma cómoda, Quique haciendo el Guadiana (ahora estoy, ahora no estoy), y yo aguantando el ritmo como podía, justito, pero controlando las pulsaciones alrededor de 165 bpm. Se pasó por Cuatro Caminos (km 6,200), y se continuó la subida por Bravo Murillo, donde encontramos algún tramo de descanso en la cuesta arriba que nos llevaba a Plaza Castilla. En la última rampa, antes de llegar al punto más alto del día (740m), me descolgué de Alvaro e Iván, para no forzar y mantener el corazón controlado. En la bajada por Mateo Irrunia nos volvimos a reagrupar temporalmente, donde por fín pasabamos un hito importante, los 10km…0h51’52″ (lento para el objetivo). Girando a la derecha, Principe de Vergara nos espera con otra rampita, donde de nuevo aprovecho para quedarme atrás, y comenzar mi carrera en solitario a mi ritmo. Las piernas no acompañaban demasiado, y las sensaciones no eran muy buenas. En ese momento de bajón físico y mental, enchufé el ipod, y a ritmo de Mark Knopfler fui recuperando el tono y el ánimo, comenzando a recuperar espacio a Iván y Álvaro. En Serrano nos reagrupamos temporalmente, donde compartimos la violenta rampa que comenzaba al cruzar Mª de Molina, que continuaba con igual pendiente por Diego de Leon hasta Principe de Vergara. En ese giro me quedo sólo delante, con el único pensamiento de llegar al km 15 para encontrarme con el tercer reavituallamiento, para recuperar fuerzas, que comenzaban a flaquear. Sirvió para poco el agua y el sorbito de gatorade, ya que alrededor del 16 ó 17 llegó el bajón físico, donde sólo la pendiente negativa y la fuerza de la grabedad me permitían seguir a un ritmo suficientemente decente. En ese punto, en Menendez Pelayo, me alcanzó Iván, sin Álvaro. Tras compartir apenas 200m y viendo que mi ritmo era lento, tiró ya él solo hasta la meta. Un poco más adelante, y habiendo girado por Mariano de Cavia, me acercaba al punto más duro, la subida hasta el estanque del Retiro desde el Paseo de Maria Cristina por Alfonso XII, con más de 18km en las piernas. El público aplaudia, y se unía a los ánimos que nos dabamos entre nosotros, principalmente los que íbamos castigados. En esta rampa continuada, hubo varias ocasiones en las que estuve a punto de parar, andar, coger aire, pero venciendo a la tentación fui escalando hasta hacer cima. Sólo quedó el paseo por el interior del parque, demasiado largo, sabiendo que la meta estaba en el mismo. Ya sin fuerzas, sin energia y sin aire para esprintar mínimamente, se enfiló el paseo de coches hasta llegar a la tan esperada meta con un tiempo neto de 1h50’04″. Iván había llegado un ratín antes, con 1h49’19″, y Alvaro, llegó más tarde después de la visita del ‘tío del mazo’ en 1h58’21″.

La valoración personal de la carrera como competición es buena, a pesar de haber quedado a más de 5′ de mi mejor marca en esta distancia. Por el tiempo de preparación, y la dureza de la carrera, me parece todo un éxito (el que no se consuela es porque no se quiere). La próxima, a ver si logro enganchar a Iván, que está hecho un toro. ¡No hay quién pueda con él!

Al respecto de la organización de la carrera, estuvo bastante bien, teniéndo en cuenta la cantidad de gente que se corría. Reavituallamientos bien, incluyendo bebidas isotónicas, bien señalizado. La organización por cajones de la salida, si fue bastante mala, así como el hecho de tener que recoger el chip el mismo día de la carrera. Por el resto, en líneas generales, un notable. Además, a diferencia de otras carreras de 10km por la capital, el público de 10, acompañando durante todo el recorrido, aplaudiendo y dando ánimos. Siempre se sacan fuerzas de flaqueza.

Conclusiones: carrera dura, a pesar de tener en los últimos 10km recorrido favorable.
Mejorable: Cajones de salida.
Buenas noticias: Ivan sigue super fuerte, y mi lesión de la cadera sigue mejorando.
Malas noticias: Visita del tío del mazo a Alvaro, y rozaduras y ampollas en mi pie derecho…

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